La mentira más gorda que les cuento a mis estudiantes.
El otro día una suscriptora del podcast me envió este audio:
Vuestros deseos son órdenes, así que el episodio de esta semana habla sobre vocales que podemos omitir en español.
Como ella misma explica en el audio, ni siquiera se había dado cuenta de esta “excepción a la regla”.
Pero llega un punto en el que empiezas a entrenar tu oído y escuchas cositas que antes no escuchabas. Es como ir con un radar todo el día pegado a la oreja que te va enviando alertas cuando de repente tu amiga suelta algo que se sale de la norma.
A ver, las vocales en español merecen varios episodios, porque al contrario de lo que la mayoría de la gente puede pensar, tienen mucha tela.
Yo soy la primera en decir que las vocales en español tienen que ser claras y transparentes. Cinco.
Pero eso es una mentirijilla que le cuento a los estudiantes que empiezan a trabajar en su acento y todavía están en el nivel 1. Ahí necesitamos mucha claridad y limpieza.
Sin esta mentirijilla, es imposible tener una base, y tu español, al principio, tiene que construirse con unos cimientos bien sólidos. Sin esto cuando empiezas, es imposible llegar a tener un buen acento.
Y si te cuento tooooda la verdad al principio, tu cerebro se saturaría con tantísima información. Por eso hay que dosificarla a su debido tiempo.
Un caso real:
Mis estudiantes que mejor pronuncian se vieron sometidos en la escuela primaria a un profesor de español muy avispado que les hacía repetir sílabas con cada vocal.
En voz alta durante casi toda la clase: BA, BA, BA. BE, BE, BE. BI, BI, BI. CA, CA, CA, QUE, QUE, QUE, QUI, QUI, QUI. Y así con todas las combinaciones posibles.
Parece una tortura, pero es efectivo. Como ritual de iniciación, funciona.
Completas el primer nivel satisfactoriamente: todo el mundo te entiende, tu español es claro, fácil de entender. Muy de libro. De profe de universidad. De persona que inicia una ceremonia en los Premios Goya.
Una vez ya dominas esto, puedes empezar a jugar. Y hay algunas palabras y frases que puedes erosionar para dejar de sonar como un narrador de documental.
Esto lo hacemos los nativos de forma inconsciente. Ya ves, mi suscriptora (nativa de España) lleva toda su vida hablando español pero se acaba de dar cuenta justo ahora.
Empezar a omitir vocales cuando “no toca” te permite ajustarte a registros más coloquiales: una fiesta Erasmus, ponerte al día con tus amigas en una cafetería llena de ruidos o tener una conversación banal mientras hablas con los del running club.
En esos contextos, no tiene sentido pronunciar cada vocal religiosamente y abriendo la boca como si fueses un hipopótamo.
Dimitri, aquí hablamos, no bostezamos.
Sabes que esto no te lo pueden enseñar tus amigos españoles, no porque no quieran ayudarte genuinamente, sino porque no son capaces de identificarlo. ¿Y si pudieran? Tampoco quieren explicarte fonética y fonología españolas de terraceo.
Quieren hablar de otras cosas: tía, tuve una bronca con mi novio, no sé qué voy a ponerme el sábado por la noche.
No tienen tiempo para hablar de consonantes oclusivas ni aproximantes ni de elisión de vocales, ni de énfasis aquí o allá. Porque no tienen ni idea. Hablan de su vida mientras sujetan una caña con una mano y gesticulan con la otra. No vas a joder el momento y decir: ¿eso lo pronuncias así siempre?
Porfi, no.
Entonces, el único lugar donde puedes aprender todo esto es mi podcast:
Con cuatro episodios por mes, te preparo para el español de la barra del bar. Y para que cuando pronuncies frases que se dicen todo el rato, tengamos nosotros la sensación de que hablar 1 minuto contigo es realmente 1 minuto, y no tres horas.
Mi podcast ocupa el primer lugar en el podium para conseguir que tu español sea versátil.
Si dominas no solamente un español, sino muchos españoles, tus amigos sabrán que podrán contar contigo no solo para ir al language exchange los jueves a las 19:30, sino también para hacer una escapada de fin de semana a la montaña o para una reunión de última hora porque alguien escribió por el grupo de wpp “tías, tengo cotilleo. Venís a mi casa?”.



Te vuelvo a dejar el botón para suscribirte:
PD: no me digas ahora que tú nunca sueltas mentirijillas.
Un abrazo,
Clau

Bravo,aplauso,jajaja!
No tengo muchas palabras a decir para este cuento. Este cuento, dame pensamientos duros. Gracias, por la ayuda. Eres muy inteligente. Quiero a aprender los vocales.