Tengo una amiga que es interiorista: decora interiores y reorganiza espacios.
Yo aprendo mucho de ella siempre que la veo.
Me encanta cuando me explica cosas de interiorismo porque yo no tengo ni puta idea y me parece que será útil cuando tenga mi propia casa en el 2075.
Por ejemplo
En el último café juntas me explicó el concepto de “la quinta pared”
y dirás tú: qué quinta pareddd? si solo hay cuatro paredes, muchacha
pues a ver, escucha, la quinta pared es el techo. El puto techo.
Normalmente lo que hacemos es pintarlo de blanco y ya está.
Todos decidimos que tiene que ser blanco y estar ahí desapercibido, sin molestar mucho.
Simplemente existiendo.
Qué triste, no?
Cuando en realidad, con el techo se puede jugar mucho más de lo que pensamos:
podemos pintarlo,
darle textura,
utilizarlo para cambiar cómo percibimos las dimensiones de una habitación.
Ahora, por culpa (o gracias a) mi amiga, cada vez que entro en una habitación (sea un bar, un salón o una clínica de fisioterapia) veo los techos.
Y si es blanco y aburrido, me pongo de mal humor.
Un techo despercidiado!!! - Pienso.
Una vez lo ves, no puedes no-verlo.
Eso es lo que pasa también con mis sesiones diagnóstico 1:1.
Donde te hago un análisis de arriba abajo sobre tu acento.
Vas a decirme una frase de siete palabras y te doy a decir siete cosas que necesitas mejorar si quieres empezar a hablar como lo hace tu crush.
y a partir de ese momento, justo ya antes de que termine la clase, no vas a poder no-escucharlo.
Porque una vez te lo digo, no puedes dejar de verlo, dejar de oírlo…
Y cada vez que lo escuches, te molestará. Y si no trabajas en ello, te molestará más y más.
Y si te molesta a ti, imagínate cuánto le molesta al camarero que atiende a 1000 extranjeros por día en su bar.
Hay que empezar a ponerle las cosas fáciles a la gente. Digo yo.
Por eso, quiero ofrecerte este diagnóstico 1:1 donde te explico qué sonidos sobran y te doy un plan paso a paso de qué tienes que hacer para que dejen de aparecer de forma espontánea cuando hables con nativos: en el hotel, por teléfono o cuando pides un cortado.
qué ganas tengo!!
Un abrazo,
Clau
