Los argentinos del coworking.
La gente suele pensar que la mejor forma de conectar con los españoles en el coworking es usando las mismas expresiones que ellos.
Esto es absurdo.
Cuando usas expresiones con calzador, se nota que lo estás intentando demasiado. Suena forzado. Y el impacto es que percibimos una especie de needy energy, porque en lugar de sonar natural, suena a que quieres validación.
Ahora te digo cómo caer bien sin que resulte forzado. Mira.
Yo voy a un coworking cerca de mi casa una vez por semana y suelo hablar con el grupo de argentinos 🇦🇷 que siempre está colonizando la mesa central donde están los enchufes.


¿Sabéis cuántas expresiones tengo en común con ellos? Cero. Mi jerga no es igual a la suya. Mis expresiones no tienen nada que ver con las suyas. Usamos palabros diferentes para expresar exactamente lo mismo.
¿Significa eso que yo no conecto con ellos y ellos no conectan conmigo? En absoluto. Me ofrecen tomarme un cafecito en la pausa igualmente.
Creer que para conectar con los españoles tienes que meter “tío, “en plan”, “vale” cada tres frases no solo es inútil, sino que muchas veces suena forzado. La cosa no va por ahí.
Escúchame bien:
Hay un aspecto que atraviesa el español de la misma forma, que es común a todas las personas y a todos los países.
Fíjate en estas frases. Son cortitas, pero los tienen:
Voy.
Cómo llueve.
Hay gente, eh.
Exacto: los verbos. En español (y en prácticamente cualquier lengua con estructura verbal), cada frase gira alrededor de un verbo.
El verbo es el núcleo de la frase y todo lo demás depende de él.
Los tiempos verbales son una forma de darle superpoderes al verbo, a la acción. Y eso es igual al 99% en todos los países hispanohablantes.
Por ejemplo: el verbo quedar.
Quedé se presenta como algo archivado en tu memoria. Úsalo para cuando quedes con una tía de Tinder y quieras hablarle de tu ex. Expresas que es memoria y que pasado pisado.
Quedaremos lo usas con esa tía que no te convence al 100%, así que necesitas ganar algo de tiempo para pensar si realmente esa red flag puede convertirse en una orange flag y así le das una segunda oportunidad.
Quedamos se lo dices a esa tía 10/10 que te encanta. La cita fue de puta madre, hubo tema de conversación todo el rato, sin parar, sin silencios incómodos. Una compatibilidad de la hostia. Cuando dices quedamos otro día le comunicas a María que vas en serio. Y ella lo percibe así, simplemente gracias al tiempo verbal.
¿Qué es lo que usarías tú en esa última situación? No me digas vamos a quedar, porfi, porque entonces necesitas urgentemente 🧠 Tu cerebro en español.
Donde te explico lo que tienes que hacer con cada tiempo verbal para dejarle claras tus intenciones a la tía de Hinge o que no te hagas caca cuando tengas que hablar con el grupo de argentinos del coworking.
Y todo esto sin ninguna expresión.
Estoy pasando el curso a formato audio. Hoy cuesta 360€ y con cada audio que subo, el precio sube también. Así que mañana costará más que hoy.
Esto significa que cuanto antes lo compres, menos pagas. #Girlsmath
¿Dónde se compra? Aquí.
Un abrazo,
Clau
