Mi amiga opina sobre mi podcast.
La semana pasada cené con mi amiga Paloma y su hermano Ignacio.
Hummus, crema de verduras, tortilla de patata.


Los tres somos profes: Ignacio es profe de inglés en la escuela pública en España y Paloma y yo tenemos el mismo trabajo. Profes de español para extranjeros. Pero Paloma trabaja a miles de kilómetros de aquí: en Asia.
Hablábamos de trabajo, así que en un momento dado, salió el tema de mi podcast.
Ignacio me preguntó que de qué carajo hablo en mi podcast, así que como Paloma está suscrita, le dije: tía, explícalo tú.
Y le dijo a su hermano dos cosas.
La primera: lo que ves es lo que hay, señalándome con el dedo.
Paloma me conoce desde hace ocho años y cuando escucha mis episodios sabe que son episodios, pero podrían ser los audios de 8 minutos que le envío cada semana hablándome de mis dramas, anécdotas, pensamientos más profundos o reflexiones.
La mayoría de la gente y de creadores de contenido online tienen una “façade persona” cuando aparecen en público o en su contenido que es diferente a cuando hablas con ellos directamente, cara a cara, en persona.
Por eso muchas veces te encuentras a una persona completamente diferente cuando reservas una sesión de terapia, un curso de yoga o compras una clase de español. En mi caso, si me conocieras personalmente, nunca notarías esta diferencia porque me resulta física y psicológicamente imposible no ser yo misma en todo lo que hago. En este caso: el podcast.
¿Sobre mi forma de hablar, articular, modular? Lo mismo.
Yo no hablo con pausas innecesarias, artificiales para facilitarle la vida a los estudiantes. No meto silencios falsos para que “se entienda mejor”. Antes me muero. Eso en términos de ritmo y velocidad. Paloma escucha mi podcast a la velocidad por defecto, no necesita ponerlo a x2.
Entonces: los grabo como si estuviera pensando en voz alta, hablándome a mí misma, y por eso la gente que empieza pagando una suscripción mensual de prueba decide quedarse. Una vez que entras, te prometo que no quieres salir.
El segundo comentario de Paloma: lo que Claudia enseña no se enseña en los másters para profes de español.
Paloma tiene dos másters para profes, así que puede hablar con criterio. Yo solo tengo uno. Dije: uno ya me basta, porque con lo que me enseñan aquí no voy a ningún lado.
Por suerte, vivimos en la era de internet, así que todo lo que aprendí lo aprendí por mi cuenta. Artículos de universidad, vídeos de Youtube, foros donde la gente discute.
Por suerte también, soy una persona que sale a la calle, que habla con la gente y que se relaciona (con conflictos incluidos), así que todo lo que escucho, observo y aprendo también te lo transmito, así que te doy este valor crudo de la pronunciación en español. El valor de la pronunciación en un mundo incontrolable.
Cada conversación que escucho es un laboratorio: cómo se corta una frase, cómo se pega otra, una erre que vibra más de la cuenta, cómo cambia cuánto abrimos la boca según la hora del día, el barrio, el humor, la personalidad que tienes. Todo eso lo meto en el podcast. Mi conocimiento tiene vida y respiración propia 🫀.
Entiendo que no te fíes al 100% de la opinión de mi amiga porque quizás piensas que solo está enfatizando lo positivo, que se guarda lo que realmente piensa o que minimiza los defectos, así que te dejo lo que piensan los suscriptores del podcast:
Sí, you’re missing out. Te dejo el botón para suscribirte:
PD: Si me preguntas a mí, creo que es mi mejor producto/servicio/creación hasta la fecha.
Un abrazo,
Clau



Clau, me alegro de que hayas eligido seguir tu propio camino en lugar de repetir lo que te enseñaron en la escuela.
Me encanta cómo incorporas historias de tu vida en tus lecciones y episodios.
Realmente eres un modelo a seguir para mí. (Soy de la Generación X y hay muchas cosas que me gustaría aprender de las generaciones más jóvenes.) 💜 Teresa