Por qué no invito a cualquiera a surfear conmigo
Hace dos años que practico surf.
Seguramente no me equivoque si os digo que el surf es el deporte más complicado que existe.
El progreso nunca es lineal. Te caes mil veces, remas, tragas agua, te duele la espalda.
Nunca puedes practicar en las mismas condiciones porque el mar cambia todo el tiempo: la fuerza de la ola, la densidad, el viento, la gente con la que compartes el pico, las corrientes.
Siendo así, los que hacemos surf sabemos que existe un día donde las condiciones son perfectas.
El mar está glassy, liso como un espejo
No hay viento,
No hay que esperar mucho a la serie,
Y cada ola parece hecha a tu medida.
Luce así:
Cuando veo el parte del mar y veo que las condiciones van a ser perfectas, solamente llamo a uno o dos amigos, a pesar de tener más sitio en el coche. Y rezo para que no se corra la voz.
Es egoísta, pero no hay olas para más gente.
Con condiciones mágicas, no quieres perder tiempo esquivando tablas, ni peleándote por cada ola, ni escuchando voces que rompen la calma.
¿Por qué te cuento todo esto?
Porque cuando selecciono a esas dos personas para surfear juntas, no solo escojo a alguien que sea independiente dentro del agua,
Alguien que no necesite una babysitter,
Sino también alguien cuyo español no me vaya a molestar mientras la serie se acerca.
Alguien cuyo acento sea lo suficientemente claro de entender entre olas, salpicaduras y adrenalina.
Para mí, compartir un baño es una experiencia íntima, y necesito a personas que estén en mi misma sintonía: mental y lingüística.
Lo último que quiero es descifrar lo que dice una persona en medio de una tensión silenciosa.
Ahora dirás: yo no hago surf, no me afecta. Te doy otro plan:
ir a un concierto donde en medio del ruido la comunicación sin fricciones lo es todo,
Una escapada de fin de semana improvisada,
Un evento profesional para hacer networking.
En los planes donde las plazas son escasas, tu español es el criterio silencioso.
No es que ellos se crean mejor que tú, no es cuestión de elitismo, es cuestión de comodidad.
Si quieres que tu español deje de limitarte, trabaja conmigo durante 12 semanas.
1:1.
Todavía no puedo invitarte a coger olas juntos, pero podemos empezar por aquí.



Un abrazo,
Clau

